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HERENCIAS EN ESPAÑA. IMPUESTO SOBRE SUCESIONES Y DONACIONES ESPAÑOL

Bienvenidos a nuestra sección sobre el Impuesto de Sucesiones español, en la cual usted encontrará información relevante sobre testamentos, impuestos, gastos, intestados, etc.

¿Nuestro equipo de especialistas ha preparado para usted la guía siguiente con la información en asuntos de cómo hacer un testamento? ¿ Qué impuestos debo pagar por mi herencia?; ¿cuál es la ley que regula mi sucesión?, etc.

En el momento en el que la persona muere, en España, o fuera de España, todos los activos y las posesiones deben ser transferidas a sus herederos.

Para este fin, hay pasos determinados a seguir:

PRIMERO. – Identifican los activos de la Herencia.

Es muy importante identificar todos los activos que estaban a nombre del difunto, como cuentas bancarias, bienes inmuebles, seguro de vida, acciones, coches, etc.

SEGUNDO. ¿-Qué Ley se aplica a la Herencia? ¿Ley de Herencia española? ¿Ley Foral? ¿Ley de un país extranjero? .

La ley española reconoce que la ley aplicable a un difunto será la ley del país del  que este es nacional, o del lugar en el que ha adquirido su “vecindad civil”.

Pero, ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE  IDENTIFICAR QUÉ LEY SE APLICA EN LA HERENCIA?.-

Porque  hay grandes diferencias entre las leyes Españolas y las de otros países. La diferencia más importante es que en España aparece la figura de los “herederos forzosos”, según la cual el causante o fallecido no puede disponer de la herencia libremente, ya que, este debe respetar 2/3  de su herencia para determinadas personas llamadas Herederos Obligatorios (principalmente descendientes y cónyuges). Esto es totalmente diferente al sistema de otros países, sobretodo anglosajones, en donde se permite la disposición libre de activos, la libertad de poder transferir el total de los activos tal y como el fallecido disponga o libremente quiera.

 En esta situación, podría resultar que un ciudadano del Reino Unido, con dos hijos, y con una propiedad en España, puede hacer testamento dejando su propiedad a un amigo o conocido, y que la voluntad no pueda ser ejecutada porque, si las leyes españolas son de aplicación, como hemos visto, debe respetar una parte importante de sus activos a favor de sus herederos forzosos. Por lo que sólo aquello que  es de libre disposición por el causante,  es decir, el libre  1/3 de su herencia, puede llegar a ser heredado por el amigo del difunto.

TERCERO. – ¿HAY TESTAMENTO?

 El siguiente paso es identificar si el causante dejó testamento.  Y si lo hay, si este es el último o hay algún otro que se desconoce. De hecho pueden haber dos o más testamentos, tantos como el testador quiera. Lo más importante es conseguir el último realizado, pues será este el que tenga validez, de forma general.  Para esto consultaremos lo que se denomina Registro de Últimas Voluntades. En él se registran todos y cada uno de los testamentos que se han realizado por el causante en el territorio español.

Si el causante tuvo anteriormente residencia o nacionalidad distinta a la española, sería aconsejable comprobar en aquellos estados en los que residió si hubo hecho testamento, en instituciones similares al Registro de Últimas Voluntades de estos países.

CUARTO.- NO HAY TESTAMENTO – SUCESION INTESTADA O “AB INESTATO”

Cuando una persona fallece sin testamento,  no se puede determinar a quién quiso, o hubiera querido, dejar sus bienes. Por ello, en este caso, es la Ley la que determina quiénes serán los herederos (llamados entonces “ab intestato”) y cuál va a ser, por tanto, el destino de su patrimonio.

Un primer inconveniente respecto al testamento notarial, es la necesidad de realizar, al fallecimiento del causante, la “declaración de herederos ab intestato” para determinar quiénes son estas personas a las que la Ley “llama” a convertirse en herederos, por no haberlo hecho el causante fallecido.

Vamos a puntualizar aquí los llamamientos que se realizan a heredar la herencia de una personal que falleció sin testamento conocido:

a)       La sucesión corresponde en primer lugar a la línea recta descendente, que son los hijos y sus descendientes. Estos suceden a sus padres y demás ascendientes sin distinción de sexo, edad o filiación.

Los hijos del difunto le heredarán siempre por su derecho propio, dividiendo la herencia en partes iguales.

Los nietos y demás descendientes heredarán por derecho de representación, y, si alguno hubiese fallecido dejando varios herederos, la porción que le corresponda se dividirá entre éstos por partes iguales.

Si quedaren hijos y descendientes de otros hijos que hubiesen fallecido, los primeros heredarán por derecho propio y los segundos por derecho de representación.

b)       A falta de hijos y descendientes del difunto le heredarán sus ascendientes, que son el padre y la madre, los cuáles heredarán por partes iguales. En el caso de que sobreviva uno solo de los padres, éste sucederá al hijo en toda su herencia.

A falta de padre y de madre sucederán los ascendientes más próximos en grado. Si hubiere varios ascendientes de igual grado pertenecientes a la misma línea, dividirán la herencia por cabezas.

Si los ascendientes fueren de líneas diferentes, pero de igual grado, la mitad corresponderá a los ascendientes paternos y la otra mitad a los maternos.

En cada línea la división se hará por cabezas.

c)       A falta de las personas comprendidas en los dos apartados precedentes, heredarán el cónyuge y los parientes colaterales por el orden que se establece en los artículos siguientes.

En defecto de ascendientes y descendientes, y antes que los colaterales, sucederá en todos los bienes del difunto el cónyuge sobreviviente.

No tendrá lugar el llamamiento a que se refiere el artículo anterior si el cónyuge estuviere separado judicialmente o de hecho.

Los hermanos e hijos de hermanos suceden con preferencia a los demás colaterales.

Si no existieren más que hermanos de doble vínculo, éstos heredarán por partes iguales.

Si concurrieren hermanos con sobrinos, hijos de hermanos de doble vínculo, los primeros heredarán por cabezas y los segundos por estirpes.

Si concurrieren hermanos de padre y madre con medio hermanos, aquéllos tomarán doble porción que éstos en la herencia.

En el caso de no existir sino medio hermanos, unos por parte de padre y otros por la de la madre, heredarán todos por partes iguales, sin ninguna distinción de bienes.

Los hijos de los medios hermanos sucederán por cabezas o por estirpes, según las reglas establecidas para los hermanos de doble vínculo.

A falta de hermanos y sobrinos, hijos de éstos, sean o no de doble vínculo, sucederá en todos los bienes del difunto el cónyuge sobreviviente que no estuviese separado por sentencia firme de separación personal.

d)       A falta de personas que tengan derecho a heredar conforme a lo dispuesto en los tres precedentes apartados, heredará el Estado, quien asignará una tercera parte de la herencia a Instituciones municipales del domicilio del difunto, de Beneficencia, Instrucción, Acción social o profesionales, sean de carácter público o privado, y otra tercera parte a Instituciones provinciales de los mismos caracteres, de la provincia del finado, prefiriendo, tanto entre unas como entre otras, aquellas a las que el causante haya pertenecido por su profesión y haya consagrado su máxima actividad, aunque sean de carácter general. La otra tercera parte se destinará a la Caja de Amortización de la Deuda pública, salvo que, por la naturaleza de los bienes heredados, el Consejo de Ministros acuerde darles, total o parcialmente, otra aplicación.

Los derechos y obligaciones del Estado, así como los de las Instituciones o Entidades a quienes se asignen las dos terceras partes de los bienes, en el caso del párrafo anterior, serán los mismos que los de los demás herederos, pero se entenderá siempre aceptada la herencia a beneficio de inventario, sin necesidad de declaración alguna sobre ello. Es decir, el “beneficio de inventario” produce en favor del heredero los efectos siguientes:

– 1º El heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás cargas de la herencia sino hasta donde alcancen los bienes de la misma.

– 2º Conserva contra el caudal hereditario todos los derechos y acciones que tuviera contra el difunto.

– 3º No se confunden para ningún efecto, en daño del heredero, sus bienes particulares con los que pertenezcan a la herencia.

Para que el Estado pueda apoderarse de los bienes hereditarios habrá de preceder declaración judicial de heredero, adjudicándole los bienes por falta de herederos legítimos.